Consejos al Adquirir un Cachorro Boxer
Adquirir una mascota no es algo que se hace todos los días, y es un hecho que no debe ser tomado a la ligera, como cuando decidimos comprar una remera verde en vez de una roja, o cuando elegimos llevar una marca de yogurt sobre otra.
Tener ganas de poseer una mascota, en especial si se trata de un perro, es una decisión, salvando las distancias, casi tan importante como la de traer niños al mundo. Un perro, particularmente cuando es cachorro, precisa de muchísimos cuidados, espacio, tiempo, alimento, educación y, sobre todo, amor.
Un perro no es un animal salvaje al que se lo pueda mantener aislado, dentro de una cucha, viviendo a la intemperie, atado con una cadena y alimentado con sobras. Los canidos necesitan dedicación, un hogar calentito, un buen alimento que les permita desarrollarse física y mentalmente, una correcta educación para poder convivir con humanos y con otros animales, y mucho ejercicio y juegos.
Hay varias cosas que se deben tener en cuenta a la hora de decidir si podemos llevar a nuestra casa a un nuevo individuo que se convertirá en un integrante más de la familia. ¿Tenemos tiempo para dedicarle? ¿Cuantas horas quedará solo en la casa, frente a muchos zapatos que estarán a merced de su boca? ¿Tenemos dinero para alimentarlo y llevarlo a la veterinaria? ¿Tenemos conciencia no solo de que es otra boca para alimentar, sino que además de reglarnos todo su amor y atención, también será un ser demandante de nuestro cariño y tiempo?
Una vez que todo esto es respondido y pretendemos seguir adelante con la decisión, debemos continuar evaluando posibilidades. Deseo un Gran Danés, pero vivo en un departamento de un ambiente, ¿sigo mi gusto por el “pequeño pony”, o busco alguna raza que sea más acorde al espacio donde vivo?
No todas las razas son iguales, algunas requieren de muchísimos cuidados y conviene conocer todas las características para luego no llevarnos una sorpresa. Por eso lo indicado es informarnos primero sobre la raza; hay libros, páginas de Internet y otros dueños, que nos pueden relatar sus propias experiencias.
Ahora que sabemos que nuestra decisión es poseer un perro bóxer, debemos buscar información sobre los criaderos que hay en nuestra ciudad. Es mucho mejor si se poseen referencias concretas sobre el establecimiento; no es lo mismo adquirir un cachorro en una veterinaria o en un criadero que se dedique a muchas razas al mismo tiempo. Lo ideal sería un lugar que esté dedicado solo a bóxer, por lo que sus dueños suelen conocer y amar todo lo que se refiere a la raza.
Es aconsejable, en la medida de lo posible, asistir al lugar con un profesional, ya sea veterinario o adiestrador, que nos pueda orientar. Además tener en claro lo que implica elegir una hembra o un macho; aunque pareciera que es lo mismo, no lo es, así que esa es una decisión muy personal.
Algo básico que hay que saber es que los cachorros no deben ser separados de su madre hasta por lo menos los cuarenta y cinco días. Es preferible si es a las ocho semanas; está comprobado que cuanto más tiempo pase un perrito junto a su progenitora, más equilibrado saldrá.
Desconfiemos de aquellos lugares en que nos ofrecen cachorros con papeles o sin ellos, por menos dinero. Todos los perros de raza deben tener pedigree, y eso se avala a través de la Federación Cinológica de cada país, donde está declarada la lechigada de la que forma parte, por lo que el perro, al ser adquirido por una nueva familia, debe ser anotado a nombre de los propietarios y de esta manera se puede conocer el árbol genealógico del animal.
Es fundamental, además, conocer a los padres de la cría. Cuando los perros son chiquitos es difícil poder vislumbrar cómo será su físico al llegar a la edad adulta, en cambio, ante la presencia de sus progenitores, no habrá dudas.
El bóxer es un perro mediano, de cuerpo cuadrado y musculoso, cabeza proporcionada, ojos oscuros y expresivos, y cuello redondo y fuerte. El pelaje es corto, pegado al cuerpo y brilloso; podemos elegir, según nuestras preferencias, un perro leonado o atigrado, teniendo en cuenta que si bien puede poseer algunas manchas blancas, este color no debe superar un tercio del total. Una característica básica de esta raza es el prognatismo, esto quiere decir que el maxilar inferior sobresale por delante del superior. Con la boca cerrada no se deben ver ni los dientes ni la lengua.
Los cachorros serán un reflejo de sus padres, por lo que también conviene conocer el temperamento de ambos. Si su carácter es equilibrado y su físico se corresponde con el estándar de la raza, podemos estar tranquilos.
Ahora llegó la hora de elegir al cachorro. Esto suele convertirse en lo más difícil, en especial cuando tenemos varios perritos adorables frente a nuestros ojos, pero lo principal es observarlos, interactuar con ellos y asegurarnos de que nos llevamos a casa el más vivaz, curioso, confiado y lleno de energía, como deben ser todos los bóxers.
